Homenaje a Fernando Fernán-Gómez: Crítica de "El viaje a ninguna parte" (8/10)

Título: "El viaje a ninguna parte".
Director: Fernando Fernán-Gómez.
Intérpretes: José Sacristán, María Luisa Ponte, Juan Diego, Fernando Fernán-Gómez, Gabino Diego.
Duración: 136 minutos.
De qué trata: La película narra la historia de un grupo de hombres y mujeres cómicos, la historia de sus amores y sus desamores, de sus deseos y sus frustraciones. A lo largo del viaje el trabajo se entremezcla con el amor, los problemas económicos con los familiares, el hambre con el triunfo soñado. El personaje central, Carlos Galván, es hijo del primer actor y director de la compañía, don Arturo. Y es padre de Carlitos, el muchacho que no quiere ser cómico. Carlos Galván acaba refugiándose en un mundo de fantasía.
Opinión: El pasado miércoles 21, a los 86 años de edad, una de las grandes leyendas de nuestro cine, el magnífico Fernando Fernán-Gómez, nos abandonaba dejando tras de sí todo un testamento cinematográfico y teatral. Recordado siempre por su envergadura tanto interpretativa como personal, así como por su curiosísima vis cómica o sus salidas de tono públicas, no deja de ser más caprichoso que casual el hecho de que, entre sus dos últimas producciones, una recibiese el título Para que no me olvides, mientras que la otra, La silla de Fernando, fuese una especie de documental en torno a su figura en el que el polifacético artista comentaba con holgura apuntes destacados de su vida profesional y privada. Todo un maestro que, por desgracia, y como todos, se nos va.
A modo de homenaje, procedo a reseñar una de sus más memorables películas, El viaje a ninguna parte, por la que consiguió tres premios Goya, incluyendo el de Mejor Película. Este film, estrenado en 1986, obtuvo un enorme éxito de crítica e incluso fue bien recibida por el público, algo no muy usual tratándose de cine español. Fernán-Gómez trató de rendir culto a toda una estirpe de desafortunados intérpretes que, durante muchos años, se pasaron la vida tratando de ganar dinero partipando en obras teatrales acentuadamente humorísticas y que, años más tarde, tuvieron que recurrir al cine como último medio posible para ganarse la vida.
Aunque, dada su extensión, sea un tanto irregular, ciertamente El viaje a ninguna parte es una excelente película, llevada a cabo con muy buenas intenciones, que aúna sabiamente la comedia con el dramatismo. En efecto, hay tramos que no están del todo conseguidos y que incluso podrían sobrar, especialmente al romper el dinamismo de la trama, pero tiene un buen puñado de momentos espléndidos, como el rodaje en Madrid, en el que los cómicos participan como extras, o muchas de las escenas protagonizadas por Gabino Diego, el gran descubrimiento de esta película.
Además, la personalidad de sus protagonistas está espléndidamente definida, quedando de este modo retratado a la perfección el tono sentimental de la propuesta, dado el espléndido dibujo que de ellos hace Fernán-Gómez. Es entretenida y, por momentos, hasta divertida. Su final deja un sabor de boca satisfactorio, al estar narrado honestamente y sin trampas.
En su debe, la técnica, quizás por la escasez de presupuesto. La fotografía, aunque cuenta con alguna bella secuencia, no termina de ser la apropiada, e incluso el montaje chirría un poco en algunas de las escenas más intimistas. En este aspecto, probablemente, la película se haya quedado algo anticuada, pero sus valores artísticos, que son muchos, se conservan intactos.
En el apartado interpretativo, a los ya citados Fernando Fernán-Gómez (inmenso) y Gabino Diego (estupendo) habría que sumarle al que, en realidad, es el protagonista de la película, un magnífico José Sacristán que sabe llevar modélicamente el peso de multitud de escenas, muy convencido de su papel, al que enriquece sobremanera en matices. Basta únicamente ver la secuencia inicial para comprobarlo. ¡Atención al cameo de Carmelo Gómez!
Una muy buena película, puede que algo sobrevalorada, pero aun así modélica y absolutamente respetable. Su guión, escrito también por el director y actor, es sin duda uno de los puntos fuertes del gran trabajo realizado en conjunto, un notable film que, pese a mostrarse en líneas generales como una comedia, posee detalles lo suficientemente importantes como para no caer en saco roto. De obligada visión.
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